La más precisa y sincera historieta de Carlos Gimenez

Edición original: Paracuellos Álbum #1-6 ESP (1975-2003) Varios
Publicación: Todo Paracuellos y Todo Paracuellos Edición Conmemorativa 40 Aniversario, DeBolsillo
Autor: Carlos Gimenez
Formato: Rústica, 612 páginas, b/n y Cartoné, 608 páginas, b/n
Precio: 17,90€/ 22,95€

Sinopsis

Una autobiografía en viñetas que habla sobre la represión que el franquismo ejerció en unas cuantas generaciones de españoles a través de los hogares de la Obra Nacional de Auxilio Social. Una de las más importantes obras de Carlos Gimenez, autor también de Los Profesionales, Barrio, España: Una, Grande y Libre, Sexo y Chapuza La Máquina del Tiempo, su obra más reciente.

Opinión

Tras décadas de opresión y de ser los tebeos considerados cosas de niños, a partir de finales de los sesenta, nuestro cómic tuvo que evolucionar. Las historias pasaron de ser caídas y chistes blancos a explorar nuevos conceptos y géneros, como la ciencia ficción, el terror o el retrato social. A este movimiento artístico y nuevo enfoque, se le conoce como el Boom del Cómic Adulto español. Gracias a editores como Beà, Toutain o Berenguer, montones de nuevos artistas vieron la luz y empezaron la revolución que a día de hoy continúa: Reivindicar el tebeo como un medio de expresión apto para adultos.

El Grupo de la Floresta. De izquierda a derecha: Luis García, Carlos Gimenez, Esteban Maroto, Suso Peña, Ramon Torrents y Adolfo Usero.

Como era habitual en la época, los artistas no tenían dinero para alquilarse un estudio y lo hacían junto a otros. Y ahí, en un estudio compartido de Sant Cugat del Vallés, nació El Grupo de la Floresta, que comprendían seis de los más grandes autores del movimiento. Uno de ellos, incluso, hizo una serie de cómics en contando esas y otras experiencias relacionadas con la agencia Selecciones Ilustradas de Josep Toutain llamada Los Profesionales. Y es este mismo el autor de la obra en cuestión. Hablamos de Carlos Gimenez.

La tira, al principio sin nombre, apareció en diversas revistas como Muchas GraciasEl Papus Yes. Finalmente, en la primera recopilación en álbum, fue nombrada Paracuellos. Salieron dos álbumes y se paró ahí por las bajas ventas. Años después, y gracias a su aceptación internacional, Paracullos continuó hasta un sexto álbum, publicado en 2003. Estos seis álbumes están recopilados en su formato original apaisado en este integral, Todo Paracuellos. A finales del año pasado y con motivo del 40 aniversario de la serie, Carlos Gimenez realizó y publicó un Paracuellos 7. Este mes ha salido a la venta el octavo. Estos dos nuevos álbumes no vienen incluido en ningún recopilatorio (hasta nuevo aviso).

 

Durante la posguerra funcionaron muchos de los llamados Hogares de Auxilio Social en España. Eran una suerte de orfanatos o internados controlados por La Falange Española, el partido fascista que apoyó el ascenso del dictador. En ellos habían niños de todo tipo: huérfanos, hijos que no podían ser mantenidos, hijos de presos republicanos o hijos de falangistas y militares en servicio. Indistintamente de su procedencia, todos los niños del irónico hogar de auxilio sufrían un trato vejatorio y una constante hambruna.

El propio Carlos Gimenez se crió en uno de estos hogares. También ha mantenido posteriormente el contacto con algunos compañeros de varios centros. Y es por eso que en Paracuellos (nombrada así por uno de los hogares, el Hogar Batalla del Jarama, situado en Paracuellos del Jarama, Madrid) nos encontramos algo completamente desgarrador: Todas y cada una de las historias son reales.

Hay algo mágico en Paracuellos, algo que surge de su tristeza. En los hogares, los niños son obligados a formar y realizar saludos fascistas. Los cortes de pelo son toscos y ridículos. Los castigos, terribles. Todos vestían igual. El hambre que pasaban era terrible. Por ello, había constantes trapicheos entre nos niños. Puede parecer, por la descripción, que se trate de una cárcel, y prácticamente así es. Y no olvidemos la presencia religiosa que atontaba a los niños. Todo un reflejo del régimen. 

  Pero lo mágico aquí es que, en ese contexto, la mayoría de las historias son muy tiernas. Los niños niños son, y como tales, tienen esperanza. Tienen ganas de jugar, de descubrir y de soñar con el futuro. Lo hay que quieren ser escritores, dibujantes de tebeos (como Carlos), curas (pero de los buenos), caballeros o vaqueros. Los vemos haciendo teatrillos, compartiendo cómics, contando películas y haciendo amigos. Es por eso que cuando llegan las historias duras, tan difícil se hace aguantar la lágrima. Bueno, quizás es cosa mía que soy un flojo.

Primera tira de Paracuellos, donde podemos ver que el estilo evolucionará a uno mucho más caricaturizado.

El dibujo de Carlos Gimenez, sobretodo a partir del tercer álbum, coge mucha influencia del expresionismo. Premia más lo que expresan los personajes que el realismo. Cada vez exagera más la delgadez, por ejemplo. Con el mismo objetivo, muchas veces renuncia a los fondos para centrar más nuestra atención en los niños. Eso sí, no por ello pierde narrativa visual, todo lo contraro. La línea (todo a plumilla y pincel) es clara, pero la utiliza muy bien en las estructuras, las ropas y las caras para reforzar la atmósfera decadente. Y cuando tiene que detallar, detalla. Hay primeros planos realmente terroríficos. Tampoco se puede pasar por alto al analizar Paracuellos las increibles composiciones de viñeta, que hacen que cada una sea enmarcable.

Dado el potente intento de destruir la cultura y el adoctrinamiento durante el franquismo, desde la transición se lleva intentando recuperar la memoria histórica. Es una tarea muy complicada, porque aún, cuarenta años después, parece seguir siendo un tema tabú. En la novela gráfica, lo han intentado obras como El Arte de Volar El Ala Rota de Altarriba y Kim. Lo ha intentado Los Surcos del Azar de Paco Roca. También la reciente Jamás tendré 20 años Jaime Martín. Pero me atrevo a decir que Paracuellos empezó esta corriente. O al menos, fue el primero relevante.

Todo Paracuellos es un cómic que, ante todo, intenta arañarnos por dentro. Eso dependerá de cada uno. Dependerá de cuanto quieres sumergirte en el relato. Desde luego, a mí me ha arañado pero bien. Cuanto más te enternezcas, más sentirás las palizas y el hambre. Pero el tebeo lo pide. Si le das esa concesión, si entras al Hogar de Auxilio Social, Todo Paracuellos se quedará contigo para siempre.

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