Ante el éxito de la serie Yakusoku no Neverland o The Promised Neverland en la revista Weekly Shonen Jump han surgido una serie de vídeos comparando el estilo de la serie con otro gran clásico; Death Note. Ambas, de la misma revista, han supuesto un cambio de aires en cuánto a fórmula de serie. En la revista prevalecen varios tipos de series: tenemos las series de aventura al uso (One Piece, Naruto, My hero academia) series deportivas (Slam Dunk, Kuroko no basket, Eyeshield 21) comedias absurdas (Bobobo, Saiki kusuo) y alguna serie picante (To love-ru, Yuragi sou.) Y aunque comparar Neverland con Death Note se hace más para crear un título sensacionalista, en parte tienen algo de razón. Y es que ambas se podrían englobar dentro de la etiqueta de “shonen atípico.

El término usado para este artículo viene de la serie Bakuman, en dónde el dúo protagonista, intenta crear una serie atípica para la Weekly Shonen Jump. Las bases de sus historias residen en los guiones, los cuales consiguen dotar a las series del dúo de un tono oscuro y psicológico respecto a las otras de la revista. Pero a su vez seguía siendo shonen, en el sentido de que tanto por su esquema como características casaba con la esencia de la revista. Precisamente, los responsables de Bakuman trajeron anteriormente la serie Death Note, que pasó a ser un clásico global tanto en el mundo del manga como del anime.

Uno de los mayores éxitos es una serie lejos del tema de la Shonen Jump

La premisa de Death Note es una lucha psicológica entre dos bandos. Light Yagami encuentra la Death Note, el cuaderno que le permite matar a cualquier persona siempre que sepa su nombre y rostro, y a partir de aquí intenta crear un nuevo mundo mientras huye de la justicia de la sociedad, creando una batalla. Por un lado Light Yagami, que tiene que acabar con todos aquellos que sospechan de él, y por otro lado, el de L y compañía, cuya victoria solo se decidirá en el momento en que prueben que Light es Kira. No es la típica premisa de la revista cuyos temas son “Amistad, esfuerzo y victoria”, aquí hay muertes por doquier, conversaciones y diálogos que inundan sus páginas y una trama que, en vez de luchar a través de las batallas comunes lo hace a través de los argumentos.

El éxito de Death Note fue sorprendente, y tras ella, otras series intentaron apostar por esta dinámica alejada de las demás series de la revista.  Antes de The Promised Neverland, pudimos ver el nacimiento de la serie Enigma. Esta apostaba por un escenario digno de las películas de Saw: Una serie de estudiantes atrapados en una escuela que tenían que pasar pruebas mortales si querían salir de allí. Su primer arco prometía, pero a diferencia de Death Note, al llegar al segundo, no se supo mantener ni la tensión ni el interés por las nuevas tramas, llegando a su fin a los pocos tomos.

Enigma y su potencial perdido.

Y ahora estamos ante The Promised Neverland con otra premisa muy distinta a la del shonen típico: Una serie de niños vive en un orfanato todos felices junto a su “madre”, la cuidadora. Todo cambia cuando Emma y Norman, dos de los niños más adultos, descubren la verdad: El orfanato es en realidad un ganadero de humanos. Todos los niños son comida para los demonios y su madre no es más que la encargada de asegurarse de que la carne sea de calidad.

A partir de aquí la serie se enfocará en mostrarnos el plan de  huida de los niños del orfanato mientras se desarrolla una batalla psicológica contra la madre. Todos irán mostrando poco a poco sus cartas, pero siempre se guardarán un as en la manga. Los misterios y preguntas sobre el mundo empezarán a despertar el interés del lector, y los planes de los niños y la madre serán la forma que tendrán de luchar. Y a diferencia de Enigma,  y para evitar spoilers de la trama, la serie no decae una vez superado el primer arco. Se responderán preguntas y se crearán de nuevas, los nuevos personajes serán tan interesantes como enigmáticos, y aunque el escenario cambie, la batalla por la supervivencia seguirá siendo psicológica.

El primer capítulo ya te suelta una bomba así.

Por ello, con cada tomo que ha tenido la serie, más lectores han ido interesándose por esta, llegando a situarse en las encuestas de popularidad de la serie en los puestos más altos compitiendo contra las series con un esquema más típico como One Piece, My hero Academia o Food wars!

Pero aunque se diga que dichas series son “atípicas”, siguen englobándose dentro de la demografía shonen. En Death Note, atención SPOILERS DEL FINAL DE LA SERIE, si Light Yagami pierde ante N y los demás es porque no tiene amigos, se ha quedado solo en su trono y al final cae como cualquier persona. En The Promised Neverland, a pesar de la premisa más oscura, los niños van colaborando entre ellos como grupo y si mantienen dicha amistad y se esfuerzan lo suficiente, pueden llegar a la tan ansiada victoria.

No siempre las series con una premisa más oscura y psicológica triunfarán, véase Enigma, pero precisamente cuando aparece una como The Promised Neverland, tan distinta pero que casa con la revista es cuando la gente grita al cielo para que se licencie, consiga una adaptación animada y en definitiva llegue aún más a todo tipo de público para que puedan sentir la misma intriga y emoción que nos dio Death Note y ahora The Promised Neverland.

The Promised Neverland y un futuro prometedor