La brecha de género y cómo identificarla

Pongámonos en un supuesto. Salimos del cine, y como hombres blancos, nos sentimos muy satisfechos. A nuestra acompañante también le ha gustado, pero no está tan emocionada. Conversamos sobre lo mejor y lo peor, y no tardamos en destacar lo mucho que nos hemos identificado con el protagonista.

Pero nunca nos paramos a pensar en ellas, o en cualquier otro género. ¡Claro! -pensamos- pero para eso existen las “pelis para chicas”, ¿no? Bueno, a parte de ser unos idiotas redomados, tenemos muy poca capacidad para empatizar y darnos cuenta de que la inmensa mayoría de las películas comerciales, incluso las menos esperadas, están escritas con el público masculino en mente. Y hoy os traemos una forma sencilla y práctica de identificar cuales son: el Test de Bechdel.

Alison Bechdel

El Test de Bechdel, también conocido como el test de Bechdel/Wallace, o the rule, surgió a raiz de una de las tiras del cómic Unas lesbianas de cuidado, (1983-2008) escrito y dibujado por Alison Bechdel, dónde se narran situaciones variadas protagonizadas, en su gran mayoría, por personajes lesbianas. En las tiras, se tratan temas como el feminismo, el lesbianismo, la política o la vida en Estados Unidos. Este sistema apareció en la tira llama The Rule (1985). Aparecen dos mujeres que quieren entrar al cine, y una le explica a la otra que no entrará a ninguna película que no siga tres sencillas reglas. La autoría de este test se le entregó desde el principio a Liz Wallace, amiga de la artista.

Dykes for Watch out for #22: The Rule

Empezó como una broma, pero en los últimos tiempos se ha tomado como un método fiable y verdaderamente tomado en cuenta a la hora de hacer una crítica. Repasando: El test sirve para determinar si cualquier guión de ficción (cómic, película, videojuego, libro…) no está escrito teniendo sólo a los hombres en mente, y por tanto, supera la brecha de género que invade todo el mercado mainstream.

El test de Bechdel consiste en tres sencillas preguntas:

– ¿Hay más de dos personajes femeninos con nombre propio?
– ¿Estos dos personajes femeninos tienen una conversación entre sí?
– ¿Esta conversación no trata sobre un hombre?

Parece sencillo, ¿eh? Pues os sorpendería la cantidad de películas y cómics que no superarán este test.

Star Wars, Sin City y Pulp Fiction no pasan el test

Pero, ¿Acaso no existen las mujeres? ¿Es que todas las películas están protagonizadas por hombres? No, por supuesto que no. El principal problema (y esto afecta sobretodo a las series) es que la mayoría de esos guiones sufren el Principio de Pitufina.

¿De dónde viene el término y qué significa? Como la mayoría os estabais imaginando, el principio hace alusión al cómic belga Los Pitufos (y a sus numerosas adaptaciones). El término viene de un ensayo de Katha Pollitt, “The Smurfette Principle“, publicado en la New York Times Magazine. Nos encontramos en una aldea, en la que todos los personajes son idénticos físicamente y se distinguen por su principal atributo. Pitufo Vanidoso, Pitufo Poeta, Pitufo Valiente, Pitufo Goloso, Pitufina… ¿Me seguís? Hay un personaje que se define por ser “la chica”. Es decir, no tiene ninguna cualidad propia ni forma de ser mas allá de representar un arquetipo de género.

Las Pitufinas en la ficción sí suelen tener alguna cualidad que sirve para romper con el protagonista masculino. Es decir, para aportar un toque femenino, apoyo, o interés romántico. Algunas Pitufinas famosas son la Princesa Leia en Star Wars, Gamora en los Guardianes de la Galaxia, la Viuda Negra en los Vengadores…

Pero como toda regla, no se ha de tomar como algo infalible. Si un cómic no pasa el Test de Bechdel, o si tiene una Pitufina, eso nunca lo hace necesariamente malo. Ni al contrario: Los Ángeles de Charlie 2, la película, pasa con nota el Test de Bechdel. Como toda regla, tiene sus limitaciones.

Toda obra de ficción debe utilizar los personajes que más necesite para contar su historia. Muchas veces la identidad de género, sexual, religiosa o racial es parte de la trama, y nunca debería criticarse por ello si está bien desarrollado. En El Club de los Poetas Muertos no hay ninguna miembro femenina porque sucedía en un colegio concertado. En Mort Cinder, sólo hay dos personajes protagonistas, cerrados en su submundo, siendo anecdótico cualquier otro personaje (aunque H. G. Oesterheld no es inocente en otros cómics).

Todo esto, la brecha de género entre otras cosas, sí afecta cuando se plasma la sociedad en su extensión. Por suerte, poco a poco van surgiendo movimientos de visibilización, que están contribuyendo a que el resto de seres humanos que no son hombres blancos heterosexuales (que no son pocos) puedan verse reflejadas. Porque existimos de mil y una maneras, y todas tenemos derecho a que nos tengan en cuenta.