Triple sesión de plataformas

 

La autoría de las imágenes utilizadas pertenece a los estudios desarrolladores de los distintos videojuegos reseñados. En este caso, MDHR Studio, Wayfoward tecnologies y SCE Japan studio.

Cuphead

(PC, Xbox ONE): Este es un juego difícil, exigente con el jugador y superarlo es algo meritorio. Quiero aclarar eso primero porque entiendo que mucha gente ha sufrido gritando a la pantalla por los jefes (yo el primero), por tanto esperad cierto nivel de estrés.

Las peleas contra los jefes se dividien en 3 fases. Pero si el desafío nos parece muy exigente, siempre podemos pedir ayuda a un 2º jugador que use a Mugman.

Cuphead y Mugman son dos chiquillos que se juegan su alma en una partida de dados en el casino del demonio. Como alternativa a perder sus almas, el demonio les da una lista personajes en la misma situación que los hermanos de cerámica. Deberán enfrentarse a ellos y reclamar sus almas en nombre del demonio. Un argumento que, igual que los dibujos de los años 40, no parece pensada para niños. Pero a pesar de lo turbio que suena, el apartado espectacular apartado artístico te hace olvidar el objetivo del juego. Es enfermizo el nivel de detalle prestado a nivel artístico/sonoro. Desde el mapeado, las transformaciones de los jefes, menús, etc. Todo recrea de manera fidedigna los antiguos dibujos para adultos de la época de Betty Boo.

Nos desplazaremos a través un mapeado en perspectiva cenital. Aquí elegiremos las fases, accederemos a las tiendas de los mundos.

 

El juego en sí consta de dos partes; fases de jefes y plataformeras (run&gun). Las fases de plataformas sirven para recoger monedas que canjearemos por poderes o ayudas en la tienda del juego. En ellas se pondrá a prueba nuestra habilidad con el personajes (saltos, disparos, dash, etc.), si nos parece demasiado, siempre podremos pedir ayuda a un amigo y pasar este juego en cooperativo a 2 jugadores.

Las fases de jefes son en las que originalmente se basó el juego desde su concepción inicial (un boss rush). En estas fases es donde nos pasaremos la mayor parte del tiempo gritando y llorando. No todos los jefes son igual de difíciles, aunque todos se basan en lo mismo; patrones de movimiento. Estos patrones se desarrollan entre 3 fases, cada una con el jefe comportándose de maneras totalmente diferente. Vamos, relajarse es un lujo que no puedes permitirte. Encima luego está el final del juego, que es literalmente un infierno.

Las peleas contra jefes podrán ser en tierra o aéreas. En las aéreas tendremos que esquivar proyectiles, como si de un bullethell se tratáse.

Cuphead es desafío, lo que el videojuego siempre ha sido desde los tiempos de asteroids, pong o space invaders. Gracias a la evolución del medio se están desarrollando más tipos de juegos. Ahora hay más juegos que nunca porque el medio se está abriendo a más gente. No obstante, si eres de esos que echa de menos “lo hardcoreta estresante”, Cuphead te dará horas de jefes imposibles y estrés. Su apartado artístico te atraerá, y el desafío te empujará a través de los 19 jefes del juego. Para haceros una idea, me lo pasé en 15h con un récord de 740 muertes. Que no os preocupe morir mucho.

 

Shantae and the Pirate’s Curse

(Xbox One, 3DS, PS4, PC): Shantae es una serie de juegos unidos por un “hilo narrativo”. Por ello, me sentí algo perdido (normal si empiezas una saga por su 4º título). Los personajes presentes en la aventura son carismáticos y el diseño en pixelart lo complementa con graciosas animaciones. El único problema (personalmente) es el choque de pixelart con ilustraciones digitales, aunque te acostumbras. No puedo decir lo mismo de la paupérrima traducción al español. Una pena porque creo haberme perdido muchas bromas en los diálogos por ello (y sí, traducción y localización no es lo mismo; pero tiene problemas en ambos casos).

El pixel art y las animaciones tienen un gran trabajo detrás. Recuerda un poco a los gráficos de super nintendo y sus 16bits.

La trama está muy clara, así que no preocuparse. Risky Boots, archienemiga de nuestra no-genio (se explica en el juego), quiere que la ayudemos a detener la resurrección de su antiguo capitán, Pirate Master. La idea de Risky es navegar a las 5 islas de las que el pirata absorbe magia negra que le alimentan, destruir el jefe de la mazmorra de la isla y recuperar el arma del Pirate Master (parecido a un Zelda clásico con su objeto en la mazmorra).

En resumen es un metroidvania donde explorar mundos (islas), lo cual implica una cosa; coleccionables. En concreto, habrán pulpos y Cackelbats. Mientras los pulpos servirán para aumentar nuestra vida (cada 4 un corazón extra, Zelda style), reunir los cackelbats desbloqueará la pelea final del juego contra el propio Pirate Master. Estos coleccionables no resultan pesados de buscar gracias a las armas del pirate master; que hacen de moverse un gustazo.
Cada artilugio abre nuevas posibilidades en el movimiento, incitando a escudriñar varias veces las islas buscando lo que nos hayamos dejado. De modo que completar el juego no es una tortura como otros juegos, con coleccionables artificiales que alargan la vida del juego excesivamente. Además, la recompensa es una gran pelea final.

Además de las armas del pirata, podremos comprar artículos que nos ayuden a hacer más daño o recuperar vida.

Pirate’s Curse es un juego corto, carismático y con cierto desafío detrás. Me gusta encontrar juegos que recomendar sobre todo para niños, por eso de que todo lo que no sea “made in Nintendo” o Lego no es apto para ellos. Esta es una saga que recomiendo a cualquiera interesado en los plataformas. No tiene nada profundo detrás ni lo pretende, es un videojuego en el sentido más tradicional. La historia sólo está para justificar que nos movamos de A a B, el peso del juego lo lleva únicamente la sensación de juego. El pixel art y el carisma presentes son extras que complementan al juego; sin un movimiento divertido, un plataformas pierde muchos puntos.

Pupeteer

(Ps3): Pupeteer es uno de esos títulos que rezuman carisma desde el segundo que llegas a la pantalla de introducción. Un narrador llamado “G” te recibe como parte del público asistente a una obra de teatro. Tras esto empieza el juego con una introducción con ilustraciones que dan paso a cinemáticas desarrolladas en el marco de un escenario (focos, cortinas rojas, etc.). Este marco es destruido la mayoría del tiempo por los personajes a los que les encanta romper la 4º pared (además porque el juego usa bastantes efectos 3D).

El juego es un plataformas 2D en el que tendremos que abrirnos paso junto a Pikarina (con nuestras habilidades).

La historia en la que tomaremos parte será en reconstruir la piedra lunar, cuyos fragmentos han sido diseminados entre los generales del villano, el Oso Luna. Manejaremos a Kutaro, un niño de la tierra atrapado en la apariencia de un muñeco de madera que deberá vencer a los generales, al oso y finalmente restaurar el imperio de la diosa luna. Los diferentes personajes son ruidosos y se mueven mucho, algo apropiado para un espectáculo dedicado a niños pequeños. Aún así cada mundo, cada general es memorable a su manera. También hay una serie de relatos desbloqueables que expanden más en las motivaciones de algunos personajes aliados. Por tanto ambos reciben desarrollo (algo es algo).

Los generales del juego están basados en el zodiaco chino. Todos muy bien diferenciados entre sí.

En cuanto al gameplay, consiste en plataformeo 2D con ocasionales autoscroll, no muy complicado. Lo curioso empieza con el arma del juego, Calibrus; unas tijeras legendarias que serán arma y principal sistema de desplazamiento. Las tijeras cortarán el material que tengan delante (pétalos, burbujas, metal…) que permite cruzar tramos imposibles o cortar hasta a jefes. Unido a esto están los poderes de los campeones de la diosa y fases de bonus llamadas “fases extra”. Algunas de estas desbloquearan cabezas, el principal coleccionable, que abrirá fases extra o bonificación a lo largo de los 27 niveles del título.

Además de Calibrus (las tijeras), tendremos las cabezas intercambiables, el verdadero coleccionable del juego.

Salvo por Calibrus, el juego no hace nada especialmente innovador, aunque no le hace falta. Ofrece un desafío, un viaje con personajes carismáticos y unas mecánicas que le hacen destacar. Me dejo cosas como las armas de los campeones de la diosa de la luna, es el problema de no querer enrollarme demasiado en detalles. En definitiva; opino que es muy recomendable para cualquier fan de los plataformas, e incluso para que los niños se introduzcan al género (con algo que no sea Mario o Lego).