La serie sobre chicas monstruo nos cuestiona la empatía que tenemos con los demás

Ante el creciente auge de cualquier moda uno puede ver series de todo tipo. Y hoy veremos  el concepto de “chicas monstruo”. Desde que vi cómo adaptaban la serie Monster Musume no Iru Nichijou me he percatado del aumento de adaptaciones de estas series. No ha sido la precursora, y quizá ya estaba siguiendo un patrón, pero aquí empecé a fijarme. El concepto de “chica monstruo” es simple: un personaje femenino con habilidades físicas especiales, sean superficiales o habilidades sobrenaturales, que suele convivir con humanos en su mundo. Que casi la totalidad de estos personajes sean personajes femeninos es un tema aparte. Hoy, toca tratar la serie de PetosuDemi-chan wa Kataritai. (Entrevistas con chicas monstruo o chicas demi)

El recurso de “chicas monstruo” normalmente se usa para destacar las diferencias entre los personajes. El cómo uno puede sentirse desplazado de la sociedad aun queriendo formar parte de esta. Monster Musume tiene un tema similar, aunque la base de la serie es un harem con contenido erótico.  Otro caso es el de Kobayashi-san chi no maid dragon, en donde, a través de la rutina del trabajo y la familia, los personajes encuentran su momento de soledad para reflexionar acerca de su situación.

Aunque las dos traten el tema de la integración en la sociedad, no se centran en este. Una apuesta por el fanservice y la comedia y la otra indaga en el tema de la familia y la vida cotidiana. Es con Demi-chan wa Kataritai donde se plantea el problema desde una perspectiva que no apuesta por las distracciones. ¿Qué problema? (Aquí habrán spoilers que abarcarán los capítulos finales de la adaptación animada)

Nuestros protagonistas solo quieren disfrutar de su etapa escolar.

En nuestra sociedad no somos todos iguales, pero en teoría merecemos un trato equitativo  (recalco lo de EN TEORÍA). Existen multitud de elementos que pueden hacer que una persona se vea desplazada, sea por una disminución física o por un trastorno mental. Cuando alguien tiene alguna característica que se sale de lo que la sociedad considera común existe la duda de cómo interactuar con esta persona. ¿Se le da un trato igual ignorando sus problemas? ¿Hay que darle sobre-protección? Y lo que hace la serie Demi-chan, es plantear distintos conflictos.

El argumento de la serie te lo dice el mismo título. Nuestro protagonista, profesor de biología, es un apasionado de las “ajin” o “demis”. (Lo que entendemos por chicas monstruo.) Pero hasta que no empezó a trabajar en la escuela no había conocido a ninguna. En el momento en el que pisa el centro se encuentra con 4 de estas demis: tres estudiantes y una profesora. (Una vampiro, una dullahan, una mujer de las nieves y una profesora súcubo.) Tras el primer encuentro empezará una serie de entrevistas con cada una de ellas para conocer más de sus particularidades. El objetivo es buscar una solución a sus problemas diarios. En vez de ir hablando de cada una de las estudiantes, separaré a las alumnas de la profesora.

Todas estas estudiantes poseen características propias de estos seres de fantasía. Tanto  Akira Takanashi como Yuki Kusakabe, la vampiro y la mujer de las nieves, aguantan muy poco el calor. Kyôko Machi, la dullahan, tiene que adaptarse para llevar su cabeza y que no suponga un problema. Las tres tienen familias humanas, y todas tienen algún que otro asunto con su cuerpo que les crea un problema, llegando a atormentarlas incluso. El profesor Takahashi, a través de estas entrevistas, busca conocerlas mejor y solucionar sus problemas del día a día.

Son problemas ficticios, pero aun así uno puede llegar a empatizar con ellas. Sea porque tienes dislexia, porque tienes una discapacidad física que te impide moverte con la misma agilidad que los demás o por cualquier otro problema, se puede ver cómo las protagonistas están en una situación similar a muchas otras de la realidad. Ya la primera reflexión nos la dan con la conversación entre el profesor y la hermana de Akira. Cuando el profesor está con estas alumnas, ¿las ve como humanas o únicamente las considera por su parte de demi?

Ignorar cualquiera de las dos partes, según la serie, no es la solución. Si se obvia la parte “humana” se deja de considerar a las estudiantes como otras alumnas, como si no fueran como los demás. Por otra parte, si se deja de lado la parte de “demi” entonces no les estás dando un trato equitativo. Hay que considerar ambas partes porque las dos forman parte de la vida diaria de la persona. Una tiene sueños, manías, gustos y además ciertos aspectos que la diferencian de las demás. Ninguna de estas particularidades de cada uno han de dejarse de lado.

Las entrevistas con el profesor sirven para tener una zona de descanso, pero el exceso de estas también es perjudicial. En el capítulo 11 de la adaptación animada el director le recrimina a Takahashi el hecho de crear una dependencia a las demis. Además considera que deja de lado a los demás estudiantes. Consciente de que puede estar en lo cierto, el profesor se distancia un poco de sus alumnas.

Pero no tarda en ver el resultado de sus enseñanzas. Algunos alumnos de la clase han visto el trabajo de su profesor, y se han cuestionado el trato que daban a sus compañeras. Hasta el momento las trataban como a uno más de la clase. Dejaban de lado sus particularidades de “demi” y nunca se habían interesado por ello. El sermón del director sirvió para que los alumnos empezaran a interesarse y empatizar con sus compañeras. El director, así, vio el efecto del profesor en sus alumnos.

Akira es la más activa del grupo, y la que más quiere que se lleven bien todos.

Un caso bien distinto es el de la profesora, Sakie Satô, la súcubo. Ella, en principio, no tiene ninguna dificultad en su día a día. El problema viene cuando alguien toca, aún sin querer, su piel, o simplemente tiene un vistazo de esta. Saki tiene un efecto afrodisíaco ante todo aquel que tenga un contacto con ella, incluso si esta se encuentra durmiendo. Por ello, se ha obligado a esconder su apariencia y a alejarse de todo contacto humano. (Tiene que vivir alejada de las grandes ciudades.) Además, la certeza de saber que cualquier persona se sentará atraída por el efecto afrodisíaco le ha creado dudas sobre cómo encontrar el amor.

Tras el primer contacto con el profesor Takahashi, creyó que este era inmune a su efecto. Pero en realidad solo intentó no ofenderla. Este suceso hizo replantearse su relación con su compañero de profesión y por mucha vergüenza que le dé el usar este efecto afrodisíaco intenta usar todos los métodos para demostrar lo importante que es Takahashi para ella.

Sakie ha vivido toda su vida reprimiéndose ante los demás.

La contraparte de esta situación con nuestra realidad la podemos extraer de esas personas que, por ser más atractivas que otras y querer una relación, pueden llegar a ser sean insultadas o menospreciadas. Las estudiantes tenían problemas para llevar su día a día al mismo ritmo que los demás. Sakie tenía dichos problemas con el comportamiento que sacaba a relucir en los demás. Ambos consiguen el mismo efecto, crear un malestar en la persona que les impide disfrutar de la vida.

Demi-chan wa Kataritai nos plantea, pues, el cuestionarnos sobre cómo tratamos a los demás. Sea de forma consciente o inconsciente la serie me hizo ver este escenario. Cuantas más series se hagan, más temas se irán tratando. Y aunque en un inicio puede parecer “otra serie de chicas monstruo” todas tienen su estilo y valor. No hay que dejar de lado una serie por pensar que será un desfile de clichés. Desde la más modesta se puede sacar algo que nos llegará a marcar.

A estas demi aún les quedan días para crear nuevas experiencias.