La Tierra está a punto de conocer a un nuevo Dios. Y es comunista.

Edición original: Divinity #1-4 USA (2017) Valiant Comics
Publicación: Divinity TPB, Medusa Comics
Guión: Matt Kindt
Dibujo: Trevor Hairsine
Tinta: Ryan Winn
Color: David Baron
Portadas: Jelena Kevic-Djurdjevic
Formato: Rústica, 128 páginas, color
Precio: 13,95€

 

 

 

 

Sinopsis

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética dio luz verde a una peligrosa misión. Enviaron a un hombre a lo más profundo del cosmos. Y perdido entre las estrellas, encontró algo desconocido. Algo que… lo cambió. Hacía ya tiempo que se le creía desaparecido, pero acaba de volver: ha aterrizado en la zona más árida de Australia. Los que han llegado hasta él creen que es una deidad, alguien capaz de transformar el ardiente desierto en un exuberante oasis. Dicen que puede doblegar la materia, el espacio e incluso el tiempo a su voluntad. La Tierra está a punto de conocer a un nuevo dios. Y es comunista. ¿Cuánto tiempo falta para que la inevitable confrontación entre la humanidad y DIVINITY comience?

Del autor superventas del New York Times Matt Kindt (THE VALIANT, Mind MGMT) y el Ilustrador Trevor Hairsine (X-Men: Génesis Mortal) con el entintador Ryan Winn (Detective Comics) y el colorista David Baron (52) llega una fascinante historia nominada siete veces a los premios Harvey.

Opinión

Interiores de Divinity #4 USA

La gran pregunta: ¿Se puede entrar por aquí a Valiant? ¡NO HE LEÍDO NADA ANTES! Sin problemas. A parte de las series actuales en grapa de Faith y XO Manorwar (ambas por el cuarto número) este ha sido mi primer contacto profundo con este universo. Y ha sido más que gratificante.

Desde un inicio, con los ecos de la actualidad USA, estuve muy interesado en esta serie en particular. Personalmente, la temática soviética me apasiona. Tras la enorme decepción (y posterior chiste recurrente) que supuso Superman: Hijo Rojoel miedo y el hype confluían en mí y en muchas otras personas. Las impresionantes (tanto en dibujo como en diseño) portadas de Jelena Kevic-Djurdjevic que nos iban llegando anunciaban una serie grandiosa, gigante y profunda como el cosmos. También la crítica.

Me atrevo a decir que quizá exageraron un poco a la hora de vendérnoslo, pero eso no quita que haya sido un gran tomo. En tan sólo 4 números, nos siembran gran cantidad de conceptos, nos abren muchas tramas y plantean muchos temas a tratas sin quedarse tampoco vacía en sí mismo, cosa que se puede decir poco del grosos de Marvel y DC actual.

Portada de Divinity #2 USA

Ahora, abramos el melón: ¿Ha tratado bien, recordando que es un cómic americano, la parte soviética? Sorprendentemente, sí. Al contrario que Hijo Rojo, Divinity no es un amasijo de incongruencias históricas (o directamente mentiras) y propaganda anticomunista, sino un ejercicio de documentación muy decente y respetuoso. Eso sí, bastante poco veremos sobre ello, más allá de la vida personal de Abram Adams, Divinity. De hecho, la trama de esta primera parte tira más sobre las consecuencias que podría tener su carácter de deidad que de comunista. Esperemos que se explote más en el las siguientes entregas, porque puede dar lugar a tramas muy interesantes. Hasta ahora, sabemos que en Estados Unidos ya ha salido un Divinity III: Stalinverso que pinta increíble. Sólo queda esperar a que Medusa Cómics nos lo vaya trayendo.

 

La comparación es inevitable.

Divinity recuerda muchísimo (incluso en el recuadro azul de pensamiento) a aquel capítulo de Watchment que narraba el Dr. Manhattan, El Relojero (Watchmen #4 USA). Hay muchas más cosas que tienen en común los dos personajes: Para ambos, la percepción temporal es radicalmente distinta a la nuestra. No hay un antes, ni un ahora, ni un después. Todo es una unidad. Y por ello, vamos saltando constantemente en el tiempo mientras nos hablan en presente. Tanto Divinity como el Dr. Manhattan eran personas corrientes (mas allá de su ocupación) y una fuerza externa llevó más allá de los límites conocidos por el cuerpo y la mente. También tenían relaciones afectuosas antes del cambio, y han tenido que afrontar las consecuencias (bien distintas en ambos).

Pero hay una cosa que les diferencia, un factor de gran importancia sobre su personalidad: Con su nueva condición, el Dr Manhattan poco a poco fue desapegándose más y más de sus relaciones sociales y de su humanidad, tornándose un ser completamente cínico e individualista. En cambio, Divinity acaba de volver de la soledad del espacio y quiere utilizar sus poderes para hacer el bien, para dar a la gente lo que más desea. Divinity conserva sus sentimientos. ¿Quién sabe si su comportamiento es un reflejo de la sociedad que los parió respectivamente?.

Interiores de Divinity #1 USA

Cuando ojeé por primera vez el tomo, el dibujo me tiró un poco hacia atrás. La primera impresión fue de un dibujo sucio y pretendidamente superheróico (pero mal). Pero nada, fue pasar cinco páginas y se me pasó la tontería. El equipo formado por Trevor Hairsine, Ryan Winn y David Baron hace un trabajo impresionante en este cómic. Hay mucho movimiento y mucha espectacularidad. Además, siendo composiciones de página muy clásicas, hay unas en concreto que narran increíblemente bien (no quiero hacer spoilers, pero a quien se lo haya leído ya, me refiero a lo que pasa inmediatamente después de “Os invito a intentarlo, Tovarish”).

El color, en concreto, funciona muy bien. Al final del tomo, hay una gran parte del numero 2 a lápiz/tinta/color comentado por el colorista, David Baron. Ayuda a abrir más la mente sobre el trabajo artístico en Divinity y en dibujo de cómic en general.

La primera parte de Divinity, ha resultado ser (a pesar de todo mi hype) un cómic muy decente dentro de la actualidad superheroica. Si estás buscando acción y ciencia ficción, y a la vez, te apetece pensar un poquito, busca esto en el estante de tu tienda especializada. Y lo mejor de todo: quedan como mínimo dos continuaciones y un evento relacionado con él por publicarse aquí, y la verdad es que tras este tomo, pinta un futuro genial. Todo el catálogo de Medusa Comics es ideal para entrar para entrar a Valiant. Ahora mismo, bastante por encima de las otras dos en pijamas. Entra ahora, antes de que sea demasiado tarde.