Un retorno súper

Título original: Incredibles 2
Año: 2018
Duración: 125 min
País: Estados Unidos
Director: Brad Bird
Guión: Brad Bird
Música: Michael Giacchino
Reparto (español): Ramón Langa, Beatriz Berciano, Laura Pastor, Álvaro Balas, María del Mar Tamarit, Abraham Aguilar, Cholo Moratalla, Mayte Torres
Productoras: Walt Disney Pictures, Pixar Animation Studios

Últimamente, estamos asistiendo al nacimiento de un fenómeno cinematográfico de lo más curioso: parece ser que cuando se trata de producir secuelas de calidad, la cosa va de largas esperas. Pongamos algunos ejemplos: Toy Story 3 (secuela de Toy Story 2: Los juguetes vuelven a la carga, 11 años), Buscando a Dory (secuela de Buscando a Nemo, 13 años), Jurassic World (secuela de Parque Jurásico III, 14 años), Múltiple (secuela de El protegido, 17 años), la tercera temporada de Twin Peaks (26 años), Mad Max: Furia en la carretera (secuela de Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno, ¡30 años!) Star Wars: Episodio VII – El despertar de la Fuerza (secuela de Star Wars: Episodio VI – El retorno del Jedi, ¡¡32 años!!), Blade Runner 2049 (secuela de Blade Runner, ¡¡¡35 años!!!), etcétera. En el caso particular de Los Increíbles, hemos tenido que aguardar nada más y nada menos que 14 años para el estreno de su segunda parte, Los Increíbles 2. Sin embargo, los responsables de la película han puesto todo su empeño en hacer sentir al espectador que ha valido la pena pasar por este dilatado paréntesis, regalándonos una secuela que mantiene en muchos aspectos el nivel de su predecesora.

Los Increíbles 2 arranca justo donde nos dejó el filme anterior, con el Socavador emergiendo de las profundidades para poner a prueba los dones de la portentosa familia Parr. No obstante, nuestros protagonistas no tardarán en reparar en que, pese a sus recientes aventuras, los superhéroes siguen siendo ilegales en el mundo real. Por ello, se verán obligados a ocultar sus poderes y regresar a la recién abandonada clandestinidad. Será entonces cuando Elastigirl reciba una oferta por parte de una empresa aliada que aspira a legalizar la lucha contra el crimen y elevar el concepto de superhéroe hasta lo más alto…

¡Los Parr están de vuelta!

Como manifestaba John Walker, uno de los productores de la cinta, en una entrevista para SensaCine, el paso del tiempo y los avances en tecnología han beneficiado de manera inefable al género de animación por ordenador. En este caso, las mejoras que ha experimentado Los Increíbles 2 con respecto a la película original son del todo notorias. Se aprecian, sobre todo, en el nivel de detalle de la animación, en las texturas y en las secuencias de acción, que poco o nada tienen que envidiar de las de los héroes de carne y hueso de Marvel o DC.

Por lo que respecta al guión, hay que decir que, aunque en algunos puntos no alcanza la grandeza de la primera película, sobrelleva sorprendentemente bien el hecho de ser la segunda entrega de una obra mítica para mucha gente. Así, Los Increíbles 2 es refrescante, emocionante, divertida e incluso desternillante, dada la cantidad de momentos hilarantes que brinda el personaje de Jack-Jack, a quien los guionistas han privilegiado gustosamente, sin molestarse en enmascarar el favoritismo que sienten hacia él.

Centrándonos ahora en los aspectos en los que el guión flaquea, habría que señalar, por lo menos, tres cuestiones fundamentales. En primer lugar, el Raptapantallas no está a la altura del villano que le precede, el gran Síndrome. Si bien es cierto que este nuevo antagonista parte de motivaciones mucho más adultas y verosímiles, nada puede compararse con el carisma de aquel fanboy resentido que era Síndrome, cuya clave del éxito radicaba, bajo mi punto de vista, en que muchos éramos capaces de identificarnos con él.

La primera aparición del Raptapantallas causó una gran expectación, pero se ha quedado a medio gas.

En segundo lugar, salvando a Elastigirl y, si apuramos, Mr. Increíble, la mayoría de los personajes presenta una evolución mínima o nula. Esta circunstancia resulta especialmente evidenciable en el personaje de Dash, que es, sin duda, el que peor parado ha salido en esta ocasión por lo desaprovechadas que están sus habilidades y la poca relevancia que le conceden a nivel argumental.

Y en tercer lugar, como ya han apuntado otras críticas, creo que la película lanza un mensaje feminista equívoco y, en parte, errado. Por un lado, aplaudo la decisión de que esta vez sea Elastigirl quien se vaya de misiones, pero, por el otro, considero un desacierto que hayan querido hacer de Bob un absoluto desastre en el desempeño de las tareas domésticas. La razón es muy simple: aunque ello da pie a situaciones realmente cómicas, también fortalece una ingente cantidad de estereotipos sobre el género. “Los hombres no saben ser amos de casa”, “las mujeres han de ser buenas tanto en el trabajo como en el hogar”, etc. Con todo, prevalece la intención de deleitarnos con una heroína que el público femenino pueda tener como referente en el masculinamente recargado ámbito superheroico.

Con relación al doblaje en castellano, el trabajo es, en general, bastante bueno; pero sí que se echan en falta a algunos de los antiguos actores de doblaje, como Antonio Molero en el rol de Frozono o la insustituible voz de Emma Penella para Edna Moda.

“Now it’s my turn, darling”.

Los años, en definitiva, le han sentado de maravilla a la increíble familia Parr. Crucemos los dedos para que su hipotética tercera entrega siga esta misma estela. Confiamos en ti, Brad Bird.

Por último, no quisiera terminar sin dedicar unas palabras al cortometraje que acompaña a esta película, Bao. Tierno, divertido y con un aire a Studio Ghibli, Bao alberga un poderoso mensaje en su interior que me hizo derramar alguna que otra lágrima. Hacía mucho que no me emocionaba tanto con un corto de Pixar, y éste, en su redonda sencillez, me ha parecido brillante.