Un Pennywise espeluznante encabeza este espectáculo de terror ligero

Título original: It
Año: 2017
Duración: 135 min
País: Estados Unidos
Director: Andy Muschietti
Guión: Chase Palmer, Cary Fukunaga y Gary Dauberman
Música: Benjamin Wallfisch
Reparto: Bill Skarsgård, Sophia Lillis, Wyatt Oleff, Jack Grazer, Jaeden Lieberher, Finn Wolfhard, etc.
Productoras: New Line Cinema, RatPac-Dune Entertainment, Vertigo Entertainment, Lin Pictures, KatzSmith Productions

Subjetividad: un monstruo escurridizo y traicionero del que a veces es imposible escapar. Se oculta en los recovecos, en las cloacas de nuestro pensamiento, al acecho de cualquier flaqueza en el juicio crítico a la que pueda hincarle el diente. Su enemigo natural es también su vertiente opuesta, la objetividad, con la que se mantiene en pie de guerra desde tiempos inmemoriales. Son como la luz y la oscuridad, como el yin y el yang, como la Tortuga y Eso. Al igual que en el caso de los Perdedores, que decidieron servir a la Tortuga, y el grupo de matones de Henry Bowers, involuntarios secuaces de Pennywise, nosotros también debemos elegir bando en esta batalla campal. Yo, personalmente, me inclino por la objetividad, y por ello, a lo largo de esta reseña, me abstendré de realizar comparaciones entre It, el libro original de Stephen King, e It, la adaptación cinematográfica de Andy Muschietti. Nos limitaremos, pues, a valorar la película por lo que es, y no por lo que podría haber sido, so pena de ultrajar a los leales lectores del maestro del terror mainés.

La acción tiene lugar en 1989, en Derry, un pueblo del estado de Maine que está siendo víctima de una ola de crímenes infantiles. Nadie sabe quién o qué está detrás de los asesinatos y desapariciones de los niños, pero los rumores hablan de un diabólico payaso que vive en las alcantarillas: Pennywise. En esta tesitura se verá envuelto el Club de los Perdedores, una pandilla de marginados escolares a quienes Pennywise ha puesto en el punto de mira. Pronto, los muchachos tendrán que hacer acopio de coraje y salir a la caza del payaso… antes de que el payaso los cace a ellos.

Niños, si alguna vez veis a este señor, ¡HUID!

Hace veintisiete años, el director Tommy Lee Wallace llevó a cabo su propia adaptación de la novela de King en formato miniserie. A diferencia de su competidora más reciente, que ha optado por no concentrar todo el material literario en una sola película, la miniserie de Wallace no tembló ante la empresa de traducir más de mil quinientas páginas al lenguaje cinematográfico. No obstante, de todos es conocido que la avaricia rompe el saco, y es que, más allá de la iconicidad que alcanzó el pionero Pennywise de Tim Curry, el resultado fue, a todas las luces, un desastre. He ahí la primera cuestión en la que atina la película de Muschietti: no peca de ambiciosa. It: Capítulo uno, como han resuelto denominar a esta primera cinta, narra los eventos relativos a la infancia de los protagonistas, mientras que la futura It: Capítulo dos estará centrada en la adultez de los mismos. De este modo, el director puede permitirse elaborar una historia rica en detalles y desarrollar ideas y conceptos consustanciales a la mitología de King.

Es cierto que, en este sentido, el guión de It alberga muchas bondades; sin embargo, también es verdad que, en materia de sustos y giros argumentales, puede resultar fastidiosamente predecible en determinadas ocasiones. Y es precisamente en eso, en el factor miedo, donde más flojea la película. Sí, no cabe duda de que It es salvaje, violenta, descarnada y decididamente apasionante. Pero no da miedo. Encaja mejor como película de aventuras pandilleras con añadidos sobrenaturales que como filme de terror propiamente dicho. Y lejos de constituir un desperfecto, creo que es todo un acierto, pues ahí reside la esencia del relato original.

Los Perdedores antes de presenciar una de las escenas más terroríficas de la peli.

No por nada muchos han equiparado este tono, híbrido de géneros, con el de Stranger Things; pero no hay que olvidar que la inspiración que hizo posible dicha serie provenía, en gran medida, de precursores como King o Steven Spielberg (recordemos sus Goonies) que ya habían experimentado con esa mezcla compuesta a base de pandillas, misterio y terror. It no es, por tanto, una copia barata de aquello que funcionó en la obra de los hermanos Duffer. Es más, de acuerdo con lo expuesto, incluso podría decirse que ese particular espíritu le pertenece por derecho legítimo.

En lo tocante a los aspectos técnicos, la película de Muschietti destaca por su excelente fotografía y unos efectos especiales envidiablemente implementados si se tiene en cuenta el bajo presupuesto con el que contó el proyecto (apenas 35 millones). Por otro lado, hay que reprobar un uso abusivo del CGI; éste resulta descaradamente obvio en algunos monstruos que hubiesen ganado en tangibilidad por medio de prótesis y maquillaje, a la usanza de Guillermo del Toro.

Por último, hemos de aplaudir con fuerza el meritorio trabajo del elenco de jóvenes actores, donde sobresale una Sophia Lillis cuyos dotes profesionales son capaces de encandilar al más exigente espectador.

Vamo a calmarno, Pennywise.

Ahora bien, si de actuaciones va la cosa, hay alguien a quien debemos vitorear hasta la saciedad: Bill Skarsgård, sube al escenario, por favor, y prométenos que bajo ningún concepto desviarás tu carrera profesional de la encarnación de criaturas pesadillescas…, porque, chaval, ¡das verdadero pavor! Su reinterpretación de Pennywise es demencial y cautivadora, y, sin duda, lo mejor de toda la película. Y no, no tiene nada que envidiar a la de Curry.

En resumen, It, de Andy Muschietti, es una loable adaptación de la novela de King. Como toda película, tiene sus más y sus menos, pero en este caso los aciertos pesan más que los desatinos. Queda algo más de un año para el estreno de It: Capítulo dos, donde veremos cómo unos Perdedores adultos regresan a Derry para enfrentarse a sus horrores del pasado y poner fin a Eso de una vez por todas. Esperemos que durante ese tiempo no tengamos que rescatar nuestro barquito de papel de ninguna alcantarilla…