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Steven Spielberg es uno de esos grandes directores que ha llenado los kokoros de generaciones con grandes películas. No todo su trabajo es igual de brillante, aunque es innegable su papel en la evolución de la industria cinematográfica. Brillantes historias con memorables escenas le han dado un lugar en la memoria colectiva del mundo entero. Uno de los mejores directores del mundo.

Uno de sus grandes éxitos fue la película E.T sobre aquél extraterrestre extraviado con un dedo gusiluz. Una historia de amistad con un personaje de otro mundo. Tras su demoledor éxito, no fueron pocos los que trataron de replicar esta premisa, buscando el mismo éxito. Sólo uno fue capaz de crear algo nuevo con una premisa similar. El gigante de Hierro.

ET versión mecha

El gigante de hierro comienza con una criatura de ojos luminiscentes precipitándose sobre el tormentoso océano Atlántico. Un pesquero se topa con la criatura, mientras informa por radio de su posición en caso de que la tormenta destroce el barco y necesite rescate. El capitán del pesquero hace contacto con la criatura; una colosal y terrorífica masa de hierro con ojos luminiscentes. Esta primera impresión es lo que la película tratará de cambiar a través de el niño más genérico del mundo, Hogarth Hughes. Su amistad con la colosal criatura básicamente será una historia tipo E.T en estructura. Esconder a la criatura con pequeños trucos, enseñarle a convivir con humanos, etc. Al mismo tiempo, tanto este robot como Hogarth aprenderán lecciones sobre la vida. Importantes tanto en el desarrollo de la película, como en su final.

Esta es una de esas películas con las que es imposible fallar con nadie. La historia está ambientada en los años 60 con el miedo de la guerra fría, pero realmente podría valer en cualquier otro contexto. Hogarth es el perfecto protagonista plano en el que cualquier crío puede verse identificado, está muy bien escrito. El resto de los personajes ya no tanto, en especial el inspector del departamento Kent Mansley (el antagonista). Es un poco exagerado, aunque nada que rompa la inmersión en la historia ni mucho menos. Digamos que se exalta con demasiada facilidad.

Sin obsolescencia programada

A nivel de animación la película es de lo mejor en 2D combinado con 3D (usado principalmente para el gigante). Todos y cada uno de los fotogramas en esta película han sido cuidados al milímetro. Reacciones de los personajes, fondos, gestos, comportamiento, expresiones faciales, etc. No le sobra nada. Los animadores responsables tuvieron que hacer magia negra para que se conservase tan bien una cinta de 1999. Especialmente, teniendo en cuenta que el 3D en los años noventa (salvo excepciones) no ha envejecido bien.

El cuidado no se limita al aspecto técnico, sino a los detalles de los propios personajes. Un ejemplo de esto es el casco de Hogarth.
Varias veces en la película, este pobre chico del pueblo pesquero se enfunda un casco de piloto. Una de las primeras veces es, cuando se produce el primer encuentro con el gigante. Lo llevará alguna otra vez, como un símbolo de coraje, una manera de creerse más valiente con el gorro (o cuando quiera simular ser piloto). Basado en esto, que el chico crece alienado en su mundo sin relacionarse con otros… Quizá signifique que tanto la madre como él tengan miedo a socializar mucho porque están de luto, por la muerte del padre y marido. Posiblemente este fuese piloto y murió en acto de servicio. Esto explicaría cosas como su forma de hablar de la muerte con el gigante, o que la madre tuviera una habitación libre para alquilar en su casa.
Detalles como estos, diseños de páginas de periódico, cómics de la época concienciando sobre el comunismo, etc.  Todo aporta contexto a la historia, añadiendo motivaciones e historia a los personajes.

Es raro. Vamos a matarle

Muchos son los mensajes que se dicen en esta película, es parte de lo que la hace ideal para todos los públicos. Si hay uno ha destacar, para mí sería el miedo. No terror, sino inseguridad, debido al panorama tenso entre dos naciones que podían destruirse en cualquier momento (y al resto del mundo). El gobierno trataba de aleccionar a sus ciudadanos con toda clase de propaganda anticomunista (cómics, películas informativas, etc.). Toda la población americana está “programada” para abrir fuego ante cualquier cosa extraña, como le dicen al robot gigante. Porque a lo largo de la historia, el ser humano ha actuado así:

¿Hay alguna moraleja detrás? Sí, que podemos ser mejor que ese impulso irracional. Responder con amabilidad a lo desconocido, no con violencia… Creo que ese era uno de tantos mensajes. Hace reflexionar a grandes y pequeños sobre algo tan básico como el uso de la violencia para enmascarar nuestro miedo a lo desconocido.

El propio gigante tiene incluso sus propios miedos reprimidos. El golpe en la cabeza olvidando su naturaleza agresiva, e intentando integrarse en la tierra me recuerdan a cierto niño mono criado en las montañas. El origen de Goku, de Dragon Ball; cuyo origen es MUY similar al del hombre de acero (curiosamente con el mismo gran miedo que el gigante de hierro). Ambos aliens convertidos en héroes por proteger su hogar. ¿Y en qué busca convertirse nuestro cariñoso montón de chatarra?

SUPERMA… bot (?)

¿Está bien o es chatarra?

Lo pondré de esta manera:
¿Ha venido a tu piso un amigo/a de tu compañero de piso y no sabes qué poner? Pon esto.
¿Es un sábado por la noche y quieres acurrucarte en la manta viendo algo? Pon esto.
¿Han venido a tu casa niños? Si consigues mantenerles prestando atención 5 minutos a la pantalla; ponles esto en dicha pantalla.
Sea cuál sea el contexto, el gigante de hierro tiene algo para todos los públicos. Es uno de esos clásicos de la animación para los que parece que no ha pasado el tiempo. Es difícil que al final no te encariñes de esta criatura de metal.