Dos amigos, un caballo y una ciudad que estafar

Esta es una de las películas a las que tengo una anécdota relacionada. El día que fuí a verla en los cines, iba con mi madre. La entrada al cine estaba abarrotada, con empujones por todas partes. En uno de estos, pisé algo que por el tacto no parecía un excremento precisamente. Eché un vistazo al suelo y le dije a mi madre en voz baja:

– Acabo de encontrar un billete.
– Guárdalo y luego lo miramos – susurró mi madre tratando de ver un hueco entre la muchedumbre.

En plena sala, no se me ocurrió mejor idea que mirar el billete a la tenue luz del proyector. Resultó ser de 2000 pesetas (para los milenial: esto era lo que existía antes de los euros).

Ahora ya no voy al cine por falta de compañía y entradas carillas, pero de pequeño me tragaba todo cine “de dibujos”. Esta es de mis anécdotas favoritas de aquella época. Tal es así que siempre recuerdo antes esto que el film de hoy. ¿Significa eso que sea malo? Veremos en este revisionado.

Por un puñado de oro

Tulio y Miguel son dos rufianes buscados en España que viven de la estafa. En una de estas consiguen el plano al legendario El Dorado, la ciudad de oro. Consiguen el mapa, pero los estafados descubren su ardid; por lo que toca poner pies en polvorosa. Accidentalmente acaban en un barco, del cual escapan… Naufragando en alta mar en el proceso. Milagrosamente acaban desembarcando en tierra, justamente la isla donde se encuentra la ciudad dorada. Los nativos les confunden con deidades, dando lugar a malentendidos de todo tipo. Y así la película empieza ¿Conseguirán esta pareja de mortales engañar a los lugareños y llevarse todo el oro posible?

La ruta hacia el dorado arranca como se esperaría de una película clásica de aventuras, pero el grueso real es la convivencia con el pueblo, o las discusiones entre la pareja protagonista. Mi favorita es la que utilizan de distracción para vencer al villano de turno. Da igual cómo, estos dos hacen de esta película un disfrute con su carisma. No hay más en esta obra de hora y media, no lo necesita.

Quién tiene un amigo tiene una ciudad

Esta obra ha sido objeto de memes en twitter en el mejor de los sentidos. Sus dos protagonistas tienen una química impresionante que da para muy buenos momentos cómicos y dramáticos. Es de esas parejas que funcionan tan bien que no necesitan más, pero Chel o el caballo Altivo son añadidos que no molestan ni pasan desapercibidos.
Chel es el interés romántico de Tulio, presentada como una ladrona. Al principio creí que iba de mujer fatal como Fujiko/ en Lupín III o Nami en One Piece; que en parte sí, pero conforme se enamora de Tulio se ve que su interés va más allá del oro.
Altivo simplemente es un caballo muy inteligente con reacciones que me han hecho reír más de una vez. No aporta tanto a la trama, aunque tampoco está relegado al papel de mera mascota bonita inútil.

Las estrellas sin embargo son Tulio y Miguel, que dominan cada escena. Dos “truhanes” a los que no puedes evitar coger cariño a pesar de que su meta sea engañar a una civilización y robarles. Su química es muy buena, sus reacciones son memes en Twitter, verles fracasar sólo hace que les quieras animar en esta estafa. Es imposible no simpatizar con ellos. No se me ocurre más que decir de esta pareja. Buscad gifs suyos y os partiréis de risa con su expresividad.

Arte tripi azteca

Visualmente la película no tiene grandes despliegues visuales. Es bonita con sus escenarios selváticos mezclados con la ciudad del Dorado, pero no es nada TAN impactante como producciones de la época como Titan A.E. No quiero decir que sea malo, porque ha envejecido fantásticamente la película con poco CGI y mucho trabajo artístico. No obstante lo más destacable aquí son los primeros números musicales; más concretamente “Es duro ser un Dios” y su introducción “El dorado”. Ambas juegan con el arte característico Maya, combinado con algo de psicodelia/expresionismo.

Todo este color es una de las mejores bazas de esta película. La música es pegadiza, los escenarios están bien; pero son los colores lo que atrapa al espectador. Es cierto que los protagonistas son muy carismáticos, siendo sus reacciones de lo más disfrutable… PERO les veo un problema, son dibujos animados contenidos en personajes realistas.
Pocahontas por ejemplo es una película con personajes poco expresivos, donde la importancia era en el “realismo”. Enfatizando el tema de la colonización vagamente representado. Hay una lógica de por qué los animadores optaron por no darles expresividad. En contraposición, películas como Hotel Transylvania 2 viven de eso. La ruta hacia el Dorado es un híbrido.

Tulio y especialmente Miguel dominan un buen registro de expresiones. Mi problema es que tratan de expresar demasiado, cuando los animadores quieren darles un tratamiento realista. Me da la impresión que luchen por ser más expresivos, pero se ven limitados porque los animadores han decidido que Miguel y Tulio son seres humanos, no dibujos animados. Mirad esta escena las caras de Miguel contra la de Tulio. El primero da hasta un poco de reparo con alguna de sus sonrisas a Tulio.

Tulio también tiene sus cosas, pero Miguel es el caso más evidente. Me encanta la pareja, pero es la única gran pega que les sacaría.

El tesoro de alguien

Dos de los personajes sobre los que no he hablado son el jefe del pueblo Tanabok y Tzekel-Kan el sacerdote.  Ambos son figuras de autoridad, una con el gobierno de la ciudad, otro dice ser un portavoz de los dioses. Desde el momento que sus dioses llegan, no hacen más que competir entre sí. Tzekel-Kan quiere destrucción, el jefe sólo quiere complacer a los dioses para que su pueblo no sufra. Es la figura más respetada del pueblo, por algo más que una corona. Es la preocupación por su pueblo por lo que acaba conectando con Miguel. Sólo es un momento muy breve, pero Miguel encuentra en Tanabok, una figura de confianza con quién sincerarse sobre su inseguridad.

Internet cada vez es más importante en nuestras vidas, sobre todo en lo que concierne las relaciones. Este es uno de los motivos que hacen creer, a ciertos expertos, que esta generación de jóvenes es la más afectada por la ansiedad y depresión. Todo nos afecta más porque estamos más sensibilizados a los problemas de la gente (y cada vez más). Todos los comentarios en facebook, twitter, instagram, etc. Nos afectan más porque somos más conscientes del significado de esas palabras, quizá más que la persona que las dijo en primer lugar.
En momentos así hace falta una figura en nuestra vida, como el jefe Tanabok. A quién no le importe perder unos minutos de su vida hablando de nuestras movidas. No voy a montarme un mansplanning diciendo qué hacer. Eso es cosa de cada uno.
El mundo es brutal con la gente, y las redes sociales más gracias al anonimato. Esa persona que escuche nuestros problemas, es todo lo que hace falta para contrarrestar la mierda que nuestra vida nos lanza (la digital o la real). Puede ser un amigo, la pareja, algún familiar, un psicologo, un profesor, etc. Encontrarla es cosa de cada uno. Una cosa sí que diré, ni esa persona ni vosotros debéis notar que perdéis el tiempo. Porque escuchar no tendría que serlo.
Aunque no soy el mejor para hablar porque no tengo de eso y me deprimo cada x meses porque LOL.

¿Es oro todo lo que reluce?

La película es recomendable para todos los públicos por lo entretenidos que son sus protagonistas. Verles pelear constantemente por mantener su tapadera da lugar a momentos cómicos, algunos incluso tiernos en el tercer acto con Miguel.
Tiene problemas como la animación restringiendo a los protagonistas, o que algunos números musicales no son tan memorables como otros; pero creo que son pequeñeces. La película no es una joya de la animación, aunque tiene un apartado artístico más que digno. Animación muy fluida, coloridos números musicales (bien utilizados), y escenarios impresionantes.  Un nostalgiazo para aquellos que la vieron, y para los pequeños una desternillante aventura con dos picaros españoles. Definitivamente una película perfecta para cualquiera.