I believe it's magic...

Mirando películas para este Anicember, di con esta cover:

El interprete es Danny (Ninja sex party), conocido por ser compañero de Egoraptor en sus gameplays para el canal “Game Grumps”. Me picó la curiosidad ver a alguien que no parece tomarse nada en serio, dedicarle un vídeo así a una película. El chico debe ser muy simpático; pero en los gameplays que le he visto, raro es el momento de seriedad. Al verle en el vídeo, no pude evitar sentir curiosidad por esta producción de tortuoso pasado.

La película pinta bonita, pero no me gustan los unicornios. Veremos si esta película cambia mi opinión estos peces espada de tierra.

Un cuento de hadas

Libro en el que se basa esta adaptación

En un bosque muy lejano, los animales viven en paz, a salvo de los cazadores. Son protegidos por la magia del guardián del bosque, un unicornio. Todo esto cambia cuando se muestra inquieta por ser la última de su especie (a raíz del comentario de dos cazadores). Decidida a comprobar esto, cabalga buscando a sus congéneres con una sola pista; un misterioso toro rojo.
En su viaje se topará con una suerte de mago llamado Schmendrick. Más tarde con una mujer llamada Molly. Ambos por razones diferentes se unen al unicornio. Juntos deberán descubrir la ubicación de los unicornios, burlar al toro rojo y escapar del reino del rey Haggar, el dueño del toro rojo.

Una premisa tan repetida como los mitos clásicos. Muchos personajes famosos comenzaron con este tropo de ser “el último de una especie” (Son Goku, Superman, Kilowog, Gamora, Knuckles, Garnet, Jefe maestro, etc.). Este recurso suele dar para buen drama personal por parte del protagonista. El último unicornio es un viaje poco interesante, hasta llegar a su destino. Es allí donde la película revela su verdadera cara. No va tanto sobre ser “el último” de su especie.
El tercer acto empieza con la llegada al lugar donde están cautivos los unicornios, el castillo de Haggar. Nuestra protagonista equina, ha sido desprovista de su condición de inmortal. Siendo invadida por sentimientos propios de mortales, cosa por la que ya no recuerda su objetivo. El amor, la pena, el desdén, indecisión, miedo… Todo ese cúmulo de emociones explota, cambiando su forma de ver el mundo para siempre. Sus congéneres no son una prioridad. Dejando un final agridulce cuando todo acaba.
No puedo dar muchos más detalles por no spoilear demasiado.

Atmósfera pre-Ghibli

El vídeo de la cover ya lo anticipaba pero lo diré ahora. Los escenarios y las criaturas de esta película son preciosos. El estudio que desarrolló la animación fue Topcraft animation, muchos miembros del cual fueron miembros fundadores de Studio Ghibli. Algunos de los diseños habituales de Ghibli quizá nacieron de su trabajo en este estudio. Por ejemplo Mama Fortuna, una bruja con un circo ambulante, tiene rasgo que recuerdan a Yubaba de “El viaje de Chihiro”. Quizá el diseño de los humanos sean los menos interesante. Siendo o muy grotescos, o estilizados y más normales en apariencia. Me recuerdan un poco a “Dragones y mazmorras”, la serie de dibujos de los ochenta. Aunque aquí, los personajes protagonistas están más estilizados.

Los escenarios desbordan encanto. Unos bellos, otros siniestros; pero todos con un gran trabajo detrás.

En cambio los escenarios son otra historia. Todos los fondos son distintivos, dando la sensación de que el viaje es largo; que los personajes viajan (según la película) a los confines del mundo.  Salvo los interiores del castillo de Haggar, los escenarios no destacan por ser memorables. Son escenarios que podrían ilustrar un cuento infantil. Este es su punto fuerte y flojo. No son imaginativos, pero si preciosos. Se nota un mimo por imbuir esa atmósfera de cuento de hadas.

Las bestias de dicho cuento son de lo más interesante, especialmente la arpía, el toro y el unicornio. El unicornio es bello, joven y grácil; todo lo contrario al diseño de la arpía. El toro es una grotesca bestia que impone su presencia desde la primera aparición; mandando a paseo los colores en la escena, e imponiendo su distintivo brillo carmesí. Una imparable depredador, temible incluso para seres inmortales como los unicornios.

El toro rojo dominando la escena con su distintivo brillo.

Aunque si sois como yo y el tema de la cover os ha gustado, la banda sonora…. Está bien. El tema principal tiene una melodía muy bonita (no voy a cometer el error de Ninja scroll y comentarla). El resto de temas dan contexto. No son números musicales de transición como en Disney, son más propios de musicales (?). Las letras hablan del estado emocional de la protagonista. Algunos pueden verlos como relleno que acompañe el paso del tiempo (entiendo a quién piense eso). En mi opinión hacen lo que muchos números musicales, reforzar o hablar del estado anímico de los personajes.

En conjunto, la producción no tiene ese distintivo encanto de Ghibli todavía. Aún con todo, posee características que cimentarán el estilo narrativo y visual del adorado estudio japonés.

Convicción no es devoción

Un elemento constante en esta película es la ilusión. Unos embaucadores sugestionando a gente con historias de bestias que irreales, un rey persiguiendo un recuerdo feliz, un hombre buscando un amor imposible, magia, espejismos, etc. Todo gira sobre nuestra predisposición a creer algo guiados por la fe. El último unicornio creo (es un poco difícil de interpretar) que habla de dónde viene la fe.
Hace un año hablé con una ilustradora que comentaba como muchos famosos habían mejorado en su vida por procesar alguna religión. Hablamos sobre si la fe era realmente parte del éxito.  En mi opinión, es porque esos famosos quizá (no me interesan la verdad), son religiosos por convicción no por devoción. Por ejemplo en la cinta estaría Molly como mujer creyente, mientras que Schmendrick sería el religioso con conocimiento. La diferencia sería que Molly sólo sigue un deseo que ha tenido desde pequeña (supongamos que es una fe impuesta por su educación), mientras el mago Schmendrick ve al unicornio porque ha estudiado al animal. Sabe con lo que trata y el respeto que merece (de ahí que sólo uno toque al unicornio). Pero aquello que distingue a Molly de otros humanos es que su fe ha perdurado por su fuerte convicción personal.

Molly, siempre dispuesta a ayudar.

La fe en algo o alguien establece parte de nuestro estilo de vida. Su desarrollo forma parte del proceso de la madurez como individuos. Nuestro entorno nos hace proclives a una u otra, aunque nuestra es la decisión. Tanto Molly como Schmendrick parten de distintos tipos de ver la magia; sin embargo, algo les diferencia del resto de humanos. No se han dejado influir por otros. La madurez es cuestionarse a uno mismo, cambiar por propia voluntad hacia lo que creemos correcto. La fe es algo que nace de dentro, no viene de fuera.

Schmendrick el mago. Con una nariz que también recuerda a las típicas narices gruesas del estudio de Miyazaki.

Un unicornio poco convencional

Primero que nada quiero decir que recomiendo la película, con un gran PERO. La historia tarda mucho en interesar, y las canciones pueden hacerse pesadas. Ignorando eso y algún fallo puntual en la animación, no tendría porque no gustarle a cualquier niño o niña. Un adulto ya depende más del gusto de cada uno. Pienso que el mensaje tiene más impacto en jóvenes que adultos, aunque yo no tengo mucha idea de lo que hablo. Ni caso.

Cuesta recomendar esta obra sin esos “pero” comentados. Si viendo el vídeo de la cover en la introducción, algo os llama la atención; vedla. No es compleja, ni demoledora a nivel emocional, ni sus personajes son tan interesantes. El último unicornio es una adaptación de un libro (escrito por Peter S. Beagle), con un apartado estético y sonoro dignos de alabanza, con un final poco convencional. Si tuviera que resumirla en una palabra sería “onírica”.
La recomiendo ver en inglés, aunque si la queréis, deberéis preguntar al tito Google. Que yo sepa, no está a la venta en España.