Las acciones tras el terrorismo de Akumetsu tienen su origen en la políticas de ciertos individuos

Si por algo es complicado tratar esta serie es por el tema que trae, el cual puede crear malinterpretaciones en cuanto a las intenciones del artículo. La misma serie se encuentra en una situación parecida, y es que Akumetsu nos traslada a un mundo corrupto hasta la médula donde las acciones de nuestro protagonista residen en el asesinato. Por ello, la serie tiene que saber tratar el tema sin que dé la sensación de que esté alentando las acciones terroristas de nuestro protagonista.No habrá spoilers de la trama en sí, únicamente sobre la justificación de nuestro protagonista.

El país ha sucumbido a la corrupción. Los políticos y los bancos han destruido la economía del Estado. La población está desesperada y los suicidios acaban siendo las únicas vías de escape para muchos. Aún con la situación general de malestar, la deuda del país va aumentando cada vez más, y sin embargo, la élite económica sigue disfrutando de sus privilegios.

Las acciones de Shou replantearán las de los demás.

Nuestro protagonista es Shou, un estudiante corriente. Con la excepción de que en el primer capítulo, tras matar a un corrupto que había hecho prostituirse a su amiga, muere a manos de los agentes de la ley. Al día siguiente, su amiga ve como Shou va a la escuela vivito y coleando. No diré cuál es el secreto de su habilidad, únicamente mencionaré las dos características que menciona al inicio: Puede estar en muchos sitios a la vez y cada una de sus instancias tiene los recuerdos de aquellas que anteriormente murieron.

Durante la mayor parte de la historia Shou irá matando a todos los peces gordos corruptos, siempre con una misma particularidad. Cuando mate a uno, él también morirá. Durante los asesinatos, usa una máscara y un nombre en clave: Akumetsu. El propósito de sus acciones es exterminar el mal.

La serie nos irá mostrando a través de Akumetsu distintas lecciones sobre economía y política. No serán muy complicadas, son una breve introducción a dichos temas para poder entender el camino que se ha dado para llevar a dicho endeudamiento. Bancos, carreteras, medicamentos… en distintos campos veremos las implicaciones de las empresas y los políticos para conseguir el máximo beneficio a costa del dinero de la gente, de los impuestos de todos. Con la desfachatez de negar todo lo ocurrido o justificarse se salen siempre con la suya.

Aunque siempre habrá lugar para el humor.

 

Ahora bien, que el país esté al borde de la ruina no signifique que los demás apoyen las acciones de Akumetsu. Lo que hace Shou no deja de ser terrorismo. Y la obra es consciente de que dicho terrorismo no debería de ser la solución ante estas situaciones precarias. Por ello, durante ciertos momentos de la historia, gente de todos los ámbitos cuestionarán las acciones de Akumetsu. Presentadores, políticos, policías e incluso las mismas víctimas. El hecho de que Akumetsu solo mate a su objetivo y a su vez muera con él no le quita la culpa de sus accionesShou es completamente consciente de la hipocresía de sus propios actos. No va a cambiar el país, no es mejor que la gente a la que mata. Sin embargo sigue con su propósito.

Akumetsu actúa para que el primer ministro Murase realice una serie de reformas que ha prometido. No puede hacerlo en un sistema donde se protege a los corruptos. El grupo Akumetsu “únicamente” matará a todos aquellos malvados que se interpongan en dicho proceso. Que luego salga bien o mal es algo aparte.

Entre muerte y muerte, Akumetsu nos dará lecciones de economía.

La sociedad no estará de acuerdo con sus acciones. Habrá gente que crea que los Akumetsu son justicieros e incluso empezarán a salir imitadores de este. La forma en que Akumetsu lidia con estos elementos refleja la visión que tiene el autor sobre su propia obra. Tal y como dice el ministro Murase, “Las acciones de Akumetsu son algo que hay que evitar”. En esta ocasión ha aparecido porque el país está por los suelos. Lo que nos quiere transmitir la serie es que el país tiene que esforzarse para que nunca acabe en una situación similar a la que vimos en los primeros capítulos. Akumetsu ha terminado siendo el resultado de una mala gestión derivada de la mala fe de los corruptos que nos han ido presentando, pero no son héroes, ni la solución a ningún problema.

Es el ministro Murase y los siguientes políticos y empresarios los que tienen que reflotar la situación. Una inversión que los corruptos de la serie no pagaron, y que por ello crearon de forma indirecta a Akumetsu. Y Shou sabe que aunque castigue a toda esta gente, no dejará de ser igual que ellos, y lo expresa en todo momento en el que alguien pone en duda sus acciones.

La serie no busca defender el terrorismo ni justificarlo, sino criticar el sistema que protege de forma desmedida a las grandes empresas y bancos y sus políticos. Desgraciadamente, aquí se ha hecho una purga mediante Akumetsu, pero en es el mismo sistema quién debería de quitar sus malas hierbas para evitar una situación similar. Por ello, la serie consigue crear una discusión sobre temas sociales tan variados como la economía, la política y el terrorismo. Se crea una discusión sobre el tema que a veces es necesario tratar. Tabata Yoshiaki ha logrado traer estas preguntas tan controvertidas con una serie que no tiene miedo de poner las cosas sobre la mesa.

Responsabilidad ante aquellos a quienes hundieron.